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EDITORIALES

Anudar el hallazgo


La historia del día en la palabra de hoy:


La palabra de ayer, la perdida, la del miedo, la excusa
La del mañana, con incógnita, magia e incertidumbre
Y una sola palabra con intensidad, anudar y vivir el hoy.


Siempre ahora.








(Iniciamos 366 historias)
08 de enero 2015

martes, 1 de febrero de 2011

El mes del amor es diario

El mes del amor es diario




Yolanda Valenzuela
(@yovaro)

01 de Febrero, 2011

Compartir un espacio no es sencillo, va mas allá de corazones, chocolates, tarjetas, perros, osos y conejos envueltos con lazos rojos y mariposas aleteando en el estomago ò en el cerebro diría yo, porque obnubilan la dimensión concreta del proyecto de compartir una vida en pareja, las idealizaciones que solo vuelven infierno el despertar y no es raro que nos equivoquemos por dos motivos: a) No llamar las cosas por su nombre; el enamoramiento opinan los expertos, es una etapa que no excede más de cinco semanas donde se genera ansiedad (mariposas, gusanos ò adrenalina) por la expectación a lo desconocido, lo inesperado y pueden suceder dos cosas: pasar a la etapa real ò ser adictos a los inicios. b) La hipocresía de los que conviven regodeándose en el error y no comparten su infelicidad, por el contrario, desde las amistades hasta las abuelitas venden la idea obligatoria de la realización en pareja que no siempre se cumple.







En la experiencia de la convivencia errónea aprendemos que nos son exigencias ò petulancias, observar y puntualizar lo desquiciante de la convivencia, son los detalles insignificantes que detonan disturbios no calculados.







Rara vez le ponemos letras y atención a lo trascendente, siempre nos gana la tontería, el mal concepto del romanticismo, atendemos detalles mercadotécnicos para conquistar y la realidad nos dice que lo único realmente para sobrevivir en la relación diaria es COMPATIBILIDAD DE DEFECTOS, los defectos deben ser compatibles y hasta admirados, las malas actitudes, manías y vicios que se complementen en las virtudes, conformando complicidad de personalidades, pretender modificar y cambiar a la persona objeto de tu amor es una falacia.







El amor es, sentir necesidad por apropiarse de sensaciones agradables que nos hacen vibrar y sentir, olvidando que la asfixia es inminente si en la confusión de posesiones incluyes a la pareja y sin pretensión consiente se inicia el terror: ¿De dónde vienes? ¿Para dónde vas? ¿Con quién estás? ¿Qué haces? ¿Qué estás pensando? ¡Que tarde llegas! ¡No te vistas así! ¿Por qué? Criticando y pretendiendo despersonalizar aquello que una vez ilusionó; el amor no es fuente inagotable de explicaciones, contrato de pertenencia, tampoco permanencia obligatoria y mucho menos resistencia, es una decisión a voluntad expresa cuando las partes se comprometen y observan lo primordial en soledades ò individualidades compartidas.







El amor es libertad, tolerancia, admiración, complicidad, es posibilidad y fantasía para escribir un cuento todos los días y con imaginación hacer el complemento, diversificando el error mutuo con la disculpa anticipada en el sentido del humor, el sarcasmo con gracia, en la exageración con burla que arranca carcajadas, improvisación en la demencia necesaria para sobrevivir en armonía a la invasión de dos extraños que cohabitan.







Amistad y amor se edifican cada minuto, en la discreción de los detalles descubiertos cada día y en cada decisión arraigada en el respeto absoluto, en la consideración al error, en el acierto, en la amabilidad, sensibilidad, en el dar sin que te pidan, en el detalle porque sí, en la intuición, en la prudencia de la no intervención, no agobio, delimitar y creer en los personalísimos, cautivar el encanto y saber comunicar el desencanto para que no se vuelva desecho toxico acumulado provocando explosiones sin motivo en momentos inesperados.







Aprender a sustituir peticiones por provocación a la intención y atención, motivar caricias en lugar de reprochar su ausencia, desarrollar el buen hábito de escuchar, habilidad y disposición a la charla inteligente, que siempre quede algo que decir, un dialogo que no se antoje terminar, que siempre se extrañe para desear volver, el que hace olvidar el tiempo y conserva la esencia sin perturbar ò bien estar sin ser notado, disfrutar del monologo en ambos tiempos: escucharlo ò desarrollado y compartir un silencio ameno, sin olvidar que: "regalar una salida" es prueba de generosidad y beneficio para ambos en los desacuerdos y/o discusiones sin sentido.







Me parece que amor es ver florecer en la espontaneidad la necesidad de correr el riesgo y con fe alimentar la confianza en la confidencia y, si tuviera que escribir un te amo lo haría en la espalda que debemos dar para silenciar la primera ofensa y retirarnos sin pronunciarla, porque hacer el amor es conquistar, seducir y cuidar el alma que solo asoma cuando no hay temor.







La verdadera esencia del ser es estar. Reyes Ochoa