viernes, 12 de agosto de 2016
sábado, 9 de julio de 2016
El café que no se enfría
El café que no se enfría
El café de ayer que no se enfrió y mis recuerdos por las nubes.
Amanecemos con el mismo tema, todos los días, principalmente quienes se sienten ancianos, a lo primero que cedieron dejándose despojar del amor propio y la imagen dígna, entregaron el derecho a amar, para perpetuarse en una descendencia casi siempre ingrata, como si el chanteje, la manipulacion como la decadencia fuera el herraje del afecto y la obligación.
¡Pareces garbich!
¡Pareces garbich!
Que fue lo que te dejé
Qué fue lo que te dejé
El insomnio huele a café y,
Yo que siempre leo: a pesar de todo,
prefiero expresar: a pesar de nada.
Yo que siempre leo: a pesar de todo,
prefiero expresar: a pesar de nada.
lunes, 13 de junio de 2016
Adelfa
Mentir de día para inventar la noche
que duerme sin recordar.
Borde con letras el ayer para cuando esté día llegara.
sábado, 11 de junio de 2016
¿La ternura es un capricho?
¿La ternura es un capricho?
Entre oasis y desierto la confrontación
Pelea con lo esencial;
Pelea con lo esencial;
Los cactus no se educan, y
No quiero que te canses en escucharme.
El cactus venga su espina y
No quiero que te canses en escucharme.
El cactus venga su espina y
La ofensa agria se come al desaire.
domingo, 22 de mayo de 2016
Las flores de semáforo son una afrenta
Las flores de semáforo son una afrenta
¡te regalan una!
Y, si la providencia se manifiesta y conoces al último varon sobre la tierra; gentil, brillante, atento, generoso y educado que con ternurita decide obsequiarte un mazo de tulipanes del primer semáforo en rojo; imitando a Peppa Pig con la boca de lado murmuramos: ¡Caballerosidad obligada!
__ ¿Cómo?
__ ¡Nada!
Las flores de semáforo ¡son una afrenta!
Preferiría que vendieran a puños las galletas de animalitos.
Balaustre:
Nenúfares de desierto
Nenúfares de desierto
miércoles, 11 de mayo de 2016
lunes, 9 de mayo de 2016
lunes, 2 de mayo de 2016
Posesa
Posesa
Tanto rumor no puede ser de la oscuridad,
Solo que mis oídos hayan hurtado alguna tempestad.
Solo que mis oídos hayan hurtado alguna tempestad.
lunes, 18 de abril de 2016
Mis entrelíneas de La conciencia
Mis entrelíneas de La conciencia
“Ya no podía más. Estaba convencida de que no podría resistir más tiempo la presencia de aquel odioso vagabundo. Estaba decidida a terminar. Acabar de una vez, por malo que fuera, antes que soportar su tiranía”.
La conciencia de Ana María Matute es un texto que puede leerse en diez minutos y encontrarlo en intermet, y al descubrirlo recordé cuando un desconocido se acercó a mí y me dijo: ¿Puedo hacerle una pregunta? Y le respondí que no, mi mamá estaba conmigo y al ver que el señor dio las gracias y se retiró me cuestionó por qué no permití que preguntara. Han pasado muchos meses de aquel suceso tonto o simple para mí; extrañamente mi mamá no lo olvida supongo que la duda le encadenó el recuerdo.
Cuando la incertidumbre es intensa se vuelve ansia insatisfecha y la saciamos morbosamente, nos lleva a buscar con vehemencia la información ajena de personas cercanas y más peligroso aún cuando son extraños. Aprender a domar la duda y la curiosidad te vuelve libre.
“Naturalmente, señora posadera, yo no vi nada. Vamos: ni siquiera sé si había algo que ver. Pero llevo muchos años de camino, ¡tantos años de camino! Nadie hay en el mundo con la conciencia pura, ni siquiera los niños. No: ni los niños siquiera, hermosa posadera. Mira a un niño a los ojos y dile: “¡Lo sé todo! Anda con cuidado…“. Y el niño temblará. Temblará como tú, hermosa posadera”.
No siempre podemos ni creo que debamos observar la vida con piedad y caridad, porque el peligro no atrapa en la terquedad sino en la debilidad de la buena intención y la cortesía que siempre seduce.
Balaustre:
El ‘porsiacaso’ es un mimo
sábado, 16 de abril de 2016
Recuerdo perdido
Recuerdo perdido
Cada día,
Te voy a inventar una vida
Para que no sientas el olvido
Y el vacío.
domingo, 3 de abril de 2016
Mis entrelíneas de La fiesta de la insignificancia
Mis entrelíneas de La fiesta de la insignificancia
Yolanda Valenzuela
@yovaro
“El ser humano no es sino soledad. Una soledad rodeada de soledad”.
“La celebración de un nacimiento lejano y una muerte cercana”. Cumplir años siempre es un tema pendiente. Tiene más que ver con la sensación y la emoción que, con los números que nada dicen en sí, aunque no podamos ignorarlos incluso, porque andamos a la caza de lo confortable y pese a ello “prevalece el placer de ser festejado que la vergüenza de envejecer”.
Curiosamente en las postrimerías de cada cumpleaños se aglutinan los temas pendientes que todos tenemos: postergados, inconclusos, guardados, almacenados, custodiados y abandonados, además de pensar en el ombligo cuando el tema es innombrable y nos rebasa, pese a ello las soluciones no están escasas ni tampoco ausente simplemente a veces no se divisan.
Unos años más que otros la edad nos toma por sorpresa, vivir y admitirlos, disfrutarlos sin acumularse, ya sabemos que cuando los momentos críticos nos rondan hay que aprender a ignorar los dictados de la vanidad; mentir y omitirlos nos niega, y aunque una mentira enamore y también nos revive, la realidad es una insignificancia porque la vejez espera, imperecedera y eterna . “La inutilidad de ser brillante”.
“La insignificancia libera” y si la muerte avisara, quizá podrían vernos como no fuimos y morir muy amados, en lugar de ser recordados e inventados por ese afecto que siempre queda escondido para un día que, la muerte siempre nos roba. “Nadie tiene el derecho de crear a un hombre a partir de una marioneta”.
Sí morir fuera el inicio, creo que ayudaría y revivir nos permitiría valorar y reconocer la diferencia; seguido pienso que deberíamos tener fecha de caducidad, como las latas, que de todos modos a veces andamos medio oxidados. “La vida es mas fuerte que la muerte”.
Los años le roban el impulso al miedo que motiva, y poco a poco te conviertes en un actor sin público, las coincidencias son sorpresas que ‘desiniestran’ la vida y en cualquier momento sucede, hasta un error sacude la costumbre. “Todas las ensoñaciones terminan un día”.
“La insignificancia es la esencia de la existencia. El mundo no es más que representación y voluntad”. ¿Cuál es la primera propiedad de una voluntad?
__La libertad__
La fiesta de la insignificancia de Milan Kundera es un pequeño libro sin desperdicio, 138 páginas con letra grande y entrelíneas según el antojo y el recuerdo, puede ser devorado con ansia y rapidez o según el error del traductor en la pagina 82 (en un lapso de tiempo) porque según yo, todos los lapsos son de tiempo.
Balaustre:
“Ni si quiera la broma más encantadora escapa a la ley del envejecimiento”
domingo, 27 de marzo de 2016
Mis entrelíneas de Así empieza lo malo
Mis entrelíneas de Así empieza lo malo
Yolanda Valenzuela
“A ver si va a quedar como verdad lo que no puede ser más que patraña, qué siempre, el rumor es lo que dura”.
En la vida como en los libros; la primera línea o al inicio de una cita las indecisiones definen. Aunque jamás te canses de escucharme y nunca me dejes de querer, no implica continuar o que no difieras. “Las sensaciones son inestables, se transforman en el recuerdo, varían, bailan” y también, se pierden en la ambigüedad.
La mayoría de los libros como la historia privada de las personas es raro que lleguen a atrapar, y en gran medida dependerá de, aprender a motivar para que la entrelínea conquiste o la primera cuartilla despierte y seduzca. Los misterios son para resolverse, dicen.
Llamar a la puerta con un nudillo; el del dedo del corazón; que al autor le parece tímido y después de imaginarlo a mi me parece intenso y pretencioso __ en caso que verdaderamente desees que te atiendan__ porqué yo, qué nunca aprendí a tocar fuerte dependo de: Un ujier con buen oído y suficiente cercanía o el móvil para que de cuenta de mi.
Se me antoja todo de ti o me gustas para todo; es una emoción y una decisión donde las mentiras bien contadas enamoran para toda la vida. “La luna fría que dormita y observa con solo un párpado entreabierto, conoce las historias, antes de que acontezcan”.
Cada quién maneja su propio tiempo y llega lo más rápido que puede. “Lo normal es que casi nadie coincida, porque el seducido se cansa o despierta”.
“Un ‘Sí’ es útil a veces. Casi nunca lo es un ’No’ cuando se trata de salvar la piel ¿Cuáles son los rencores que nunca caducan?” __ En todo caso ¡qué memoria!
El amor no duele pero lo destroza la expectativa cuando no se colma, y ante la incertidumbre o curiosidad todo el mundo sabemos que corazón sospechoso no tiene reposo y sí hace falta más, no esperes nada y siempre serás libre. “El suelo es lugar más estable, firme y modesto que existe, con mejor perspectiva del cielo o del techo y donde mejor se piensa”. __ Por si ocupan.
El juego que mata la admiración y el amor se llama ‘dudar’ y comienza cuando recurres a la manipulación y al chantaje porque el pánico te deja expuesto como vulnerable, dando paso al malentendido, la mayor distancia. Así empieza lo malo de Javier Marías con una palabra valida las 534 páginas del libro donde con sencillez y sin escatimar un solo detalle acerca la reflexión y cuestionando llegas a la certeza de que, para perdurar hay que mantenerse “con la creencia y el error intactos”.
Las disquisiciones y confrontaciones nunca ayudan a descifrar si el silencio te extraña o te olvida, porque la decisión y la continuidad es el compromiso que da sentido y recuerda una promesa, perdurable en el lado izquierdo, el lado donde late el corazón, el lado de la memoria si no creen en los pactos con brillantes, que siempre son un recordatorio y una fortaleza, cuando la tentación llega, y, siempre llega.
“Las palabras, pueden disfrazar la verdad, pero una mirada, no puede encubrir su certeza”. Aprender a comunicarse con pertinencia y precisión es cautivar.
Balaustre:
“Creer nunca es de fiar” porque la fe es un acto desesperado
lunes, 21 de marzo de 2016
Mis entrelíneas de la emoción de las cosas (publicada)
Mis entrelíneas de La emoción de las cosas
Mis entrelíneas de La emoción de las cosas
“En la vida puedes hacer de todo, menos explicarlo”. Quiméricos condones es una de las tantas reflexiones del libro La emoción de las cosas de Ángeles Mastretta, donde su duda me recordó que todos somos hijos, pero, yo no puedo permitirme caer del tiempo, ni quiero olvidar el mundo ¿a quién cuestionaría?
Hace unos meses mi mamá me preguntó:¿Qué se siente tener un orgasmo?
Quería mentirle y describirle alguna sensación que ella hubiera experimentado; me quedé callada, una forma de mentir reservada para el caos con sentimiento, esa deuda impagable que genera ser hijo, y que reniego de pagar cuando el costal pesa, y siempre cuesta; me sacudió la humedad del ojo cuando descubrí una vez más, que dio su alma entera para formar la mía y yo no puedo regalarle tiempo ni robarle años, que tendrían que ser muchos, para, si no puedo acercarle una pareja por lo menos venderle la idea de la masturbación, que le invite a la duda y guíe su curiosidad para aventurarse a la experiencia. Es la daga más filosa que he conocido pero no la usé: para qué te explico si no lo vas a vivir.
Una amiga que sí emprendió esa odisea para encontrarse el “punto G”, desafiando la disciplina de unas monjas estrictas, y nada tiene que ver la rebeldía cuando vas por el conocimiento, la duda, la curiosidad de tu propio cuerpo aunque sea en la oscuridad de la habitación compartida en el internado donde realizó la secundaria, exploración que suspendió abruptamente cuando recordó los pendones que la perseguían por toda la escuela: “Dios te mira”.
Dice Oscar Wilde que: Nada se parece tanto al atrevimiento como la ingenuidad. Y yo le creo, porque los años, las vivencias y las anécdotas; tanto las propias como las ajenas nos vuelven a la bifurcación o esquina donde la vida olvida la edad y la memoria cuestiona dos veces (atrevimiento y aceptación); la ternurita olvidada, las pequeñas vergüenzas que humillan hasta que llegamos a la edad del cinismo; ese tiempo para admitir sin culpa y sí con mucho desdén la equivocación, la ignorancia y el error para intercambiarlos en tertulias donde la risa y la coincidencia socorren, todos mantenemos pequeñas omisiones que pellizcan el orgullo por no soltarlas.
Tener ochenta o tener cuarenta años con dudas sin resolver es otra manera de mantenerte en el mundo, es otra oportunidad, la expectativa está en la actitud y la curiosidad que, a lo mejor no rejuvenece pero irradia jovialidad.
“Solo el que ha muerto es nuestro o solo es nuestro lo que hemos perdido”. ¿Voy para todas partes o para ningún lado? ¿Será pregunta, decisión o desilusión?
La muerte primero se manifiesta en quienes recuerdas poco, aunque no mueran. Es ventajosa y trepadora, toma ventaja en la confianza del descuido, envuelve los afectos cercanos que la costumbre estampa en la decoración, volviéndolos parte del escenario que dibuja la rutina, donde transitamos sin observar, la obligación hastía y la indiferencia roba la certeza de la vida que nos pertenece pero no defendemos, solo una emoción es capaz de sorprender y dictar un “te quiero hasta el fondo de la vida”.
Es la emoción de cada paso con la mirada de frente, altiva, y si no hay más, como a veces sucede, también cuenta que sea de ladito, de esas miradas robadas o regaladas, que definen según el caso, el momento, la picardía o precisamente la emoción que siempre motiva y también disculpa el tropezón, porque despierta el detalle dormido.
Cuando se vive en los detalles se vuelve necesario tener razón para argumentarlo y aceptar que las minucias se divisan, yo que siempre creí encontrarlas y así, descubro lo importante de volverme de frente y esperar, para que el detalle y la sorpresa conquiste.
“Los viejos no deberían morirse, deberían esperarnos” y no estoy de acuerdo con doña Ángeles, a los muertos a veces se les recuerda y otras tantas __la mayoría de los casos__ se descansa de ellos y se les olvida pronto. Bastaría cuestionar a algunos viudos ¡porque yo no entiendo!
Cumplir años da frío, y observo que, cuando se les acaba la inquietud, el sueño, el sexo, quizá la tolerancia o ya no se huelen, separan los cuerpos a habitaciones distantes. ¡Cuándo más frío hace!
Hay un rumor que yo siempre he comprobado en la expresión de cada viuda, que, en el momento del deceso haya al menos cohabitado dónde el difunto, “toda esposa, por mala que haya sido, merece al menos diez años de viudez”. ¡Rejuvenecen! (no estoy segura que aplique a la inversa) ¿Para qué la eternidad?
Tomada de la mano por las emociones, también llego a mis afectos que fueron ilusión e iluminan el olvido, el insomnio no tiene tiempo, aparece para recordar y señalar; evocar y perfilar “y para el invierno que siempre llega construiré una chimenea”. “¿A dónde van los pájaros cuando graniza?”.
Balaustre:
¿Cómo vivir sin teoría? ¿Cómo vivir sin una entrelínea? Una emoción es una conquista, un pacto y una promesa renovada.
Mis entrelíneas de La emoción de las cosas
Mis entrelíneas de La emoción de las cosas
Yolanda Valenzuela
@yovaro
“En la vida puedes hacer de todo, menos explicarlo” Quiméricos condones es una de las tantas reflexiones del libro La emoción de las cosas de Ángeles Mastretta donde su duda me recordó que, todos somos hijos, pero, yo no puedo permitirme caer del tiempo, ni quiero olvidar el mundo ¿a quién cuestionaría?
Hace unos meses mi mamá me preguntó:
__ ¿Qué se siente tener un orgasmo?
Y yo, quiero saber ¿Cuales son los cosquilludos?
Y yo, quiero saber ¿Cuales son los cosquilludos?
Quería mentirle y describirle alguna sensación que ella hubiera experimentado; me quedé callada, una forma de mentir reservada para el caos con sentimiento, esa deuda impagable que genera ser hijo, y que reniego de pagar cuando el costal pesa, y siempre cuesta; me sacudió la humedad del ojo cuando descubrí una vez más, que dio su alma entera para formar la mía y yo no puedo regalarle tiempo ni robarle años, que tendrían que ser muchos, para, si no puedo acercarle una pareja por lo menos venderle la idea de la masturbación, que le invite a la duda y guíe su curiosidad para aventurarse a la experiencia. Es la daga mas filosa que he conocido pero no la usé: para que te explico si no lo vas a vivir.
Una amiga que sí emprendió esa odisea para encontrarse el “punto G”, desafiando la disciplina de unas monjas estrictas, y nada tiene que ver la rebeldía cuando vas por el conocimiento, la duda, la curiosidad de tu propio cuerpo aunque sea en la oscuridad de la habitación compartida en el internado donde realizó la secundaria, exploración que suspendió abruptamente cuando recordó los pendones que la perseguían por toda la escuela: “Dios te mira”.
Dice Oscar Wilde que: Nada se parece tanto al atrevimiento como la ingenuidad. Y yo le creo, porque los años, las vivencias y las anécdotas; tanto las propias como las ajenas nos vuelven a la bifurcación o esquina donde la vida olvida la edad y la memoria cuestiona dos veces (atrevimiento y aceptación); la ternurita olvidada, las pequeñas vergüenzas que humillan hasta que llegamos a la edad del cinismo; ese tiempo para admitir sin culpa y sí con mucho desdén la equivocación, la ignorancia y el error para intercambiarlos en tertulias donde la risa y la coincidencia socorren, todos mantenemos pequeñas omisiones que pellizcan el orgullo por no soltarlas.
Tener ochenta o tener cuarenta años con dudas sin resolver es otra manera de mantenerte en el mundo, es otra oportunidad, la expectativa está en la actitud y la curiosidad que, a lo mejor no rejuvenece pero irradia jovialidad.
“Solo el que ha muerto es nuestro o solo es nuestro lo que hemos perdido”. ¿Voy para todas partes o para ningún lado? ¿Será pregunta, decisión o desilusión?
La muerte primero se manifiesta en quienes recuerdas poco, aunque no mueran. Es ventajosa y trepadora, toma ventaja en la confianza del descuido, envuelve los afectos cercanos que la costumbre estampa en la decoración, volviéndolos parte del escenario que dibuja la rutina, donde transitamos sin observar, la obligación hastía y la indiferencia roba la certeza de la vida que nos pertenece pero no defendemos, solo una emoción es capaz de sorprender y dictar un “te quiero hasta el fondo de la vida”.
Es la emoción de cada paso con la mirada de frente, altiva, y si no hay más, como a veces sucede, también cuenta que sea de ladito, de esas miradas robadas o regaladas, que definen según el caso, el momento, la picardía o precisamente la emoción que siempre motiva y también disculpa el tropezón, porque despierta el detalle dormido.
Cuando se vive en los detalles se vuelve necesario tener razón para argumentarlo y aceptar que las minucias se divisan, yo que siempre creí encontrarlas y así, descubro lo importante de volverme de frente y esperar, para que el detalle y la sorpresa conquiste.
“Los viejos no deberían morirse, deberían esperarnos” y no estoy de acuerdo con doña Ángeles, a los muertos a veces se les recuerda y otras tantas __la mayoría de los casos__ se descansa de ellos y se les olvida pronto. Bastaría cuestionar a algunos viudos ¡porque yo no entiendo!
Cumplir años da frío, y observo que, cuando se les acaba la inquietud, el sueño, el sexo, quizá la tolerancia o ya no se huelen, separan los cuerpos a habitaciones distantes. ¡Cuándo más frío hace!
Hay un rumor que yo siempre he comprobado en la expresión de cada viuda, que, en el momento del deceso haya al menos cohabitado dónde el difunto, “toda esposa, por mala que haya sido, merece al menos diez años de viudez”. ¡Rejuvenecen! (no estoy segura que aplique a la inversa) ¿Para qué la eternidad?
Tomada de la mano por las emociones, también llego a mis afectos que fueron ilusión e iluminan el olvido, el insomnio no tiene tiempo, aparece para recordar y señalar; evocar y perfilar “y para el invierno que siempre llega construiré una chimenea”. “¿Adónde van los pájaros cuando graniza?”
Balaustre:
¿Cómo vivir sin teoría? ¿Cómo vivir sin una entrelínea? Una emoción es una conquista, un pacto y una promesa renovada.
lunes, 14 de marzo de 2016
Mis entrelíneas de La estúpida idea de no volver a verte
Mis entrelineas de La ridícula idea de no volver a verte
http://linkis.com/www.sdpnoticias.com/5hxen
“Como no he tenido hijos, lo más importante que me ha sucedido en la vida son mis muertos porque solo en los nacimientos y en las muertes se sale uno del tiempo”.
Te joden bien, tu padre y tu madre.
Quizá no sea su intención, pero lo hacen.
Te han colmado con los fallos que ellos tenían
Y han añadido algo extra, solo para ti.
La miseria se transmite de persona en persona.
Se va haciendo tan honda como una fosa marina.
Sal de aquí tan pronto como puedas,
Y no tengas hijos.
(Philip Larkin)
El amor más grande que he sepultado es mi Bella, una perra que fue mi niña peluda de cuatro patas y me regaló catorce años de compañía, miradas de ternura, suspiros demandantes, y que me obligó a abrir mis espacios para compartirlos, todo lo mío lo sabía y sentía de ella, el egoísmo no perturba cuando el amor es sincero y recíproco, comprobé que tengo alma cuando la sentí desmoronarse y hasta creí ver caer los pedazos cuando llegó el momento de regalarle una muerte digna, ningún día era el adecuado para nuestro último abrazo y sentir su nariz helada; no necesito que cada libro que leo valide un recuerdo, una idea y una sensación pero cuando sucede, en una línea o una intención el libro se vuelve recordatorio, plumero que esparce el tiempo que no diluye las pérdidas pero anestesia la pena. “¿En las narices de quién?”
Tenemos que hablar de lo que la muerte deja para continuar, agotar el tema, si podemos, porque lo “primero que arranca el dolor es la palabra” y aunque nadie transita igual por el proceso, es bueno leer La estúpida idea de no volver a verte de Rosa Montero quien nos comparte su experiencia de vida frente a la muerte, y no sé, si nos enseñe pero podemos aprender a encontrar nuestra propia manera.
“La característica esencial de lo que llamamos locura es la soledad” esa soledad que a mí no me causa pena, pero sí conozco la necesidad de enajenarme en las contradicciones que me obligan a confrontar la expectativa, el encierro es un refugio y el silencio una caricia.
“¿Y qué demonios es siempre? Es un concepto inhumano, sin posibilidad”. Siempre faltan besos cuando la muerte no es propia. Cuando la muerte no es en primera persona, la incongruencia hace la vida, que siempre continúa.
“Beso lo que queda de ti a pesar de todo.
(Marie Curie)
La vida no basta, si olvidamos impregnarnos de los detalles que dan brillo a la mirada, eclosionan la emoción y estrangulan la razón cuando nos faltan “En el origen de la creatividad está el sufrimiento, el propio y el ajeno”.
Regresa el Cazador de su jornada, magullado y exhausto, y arroja el cadáver del tigre a los pies de la Recolectora, que está sentada en la boca de la caverna separando las bayas comestibles de las venenosas. La mujer contempla cómo el hombre muestra su trofeo con ufanía pero sin perder esa vaga actitud de respeto con que siempre la trata; frente al poder de muerte del Cazador, la Recolectora posee un poder de vida que a él le sobrecoge. El rostro del Cazador está atirantado por la fatiga y orlado por una espuma de sangre seca; mirándole, la Recolectora recuerda al hijo que parió en la pasada luna, también todo él sangre y esfuerzo. Se enternece la mujer, acaricia los ásperos cabellos del hombre y decide hacerle un pequeño regalo; durante el resto del día, piensa ella, y hasta que el sol se oculte por los montes le dejaré creer que es el amo del mundo. “Un pequeño error de cálculo” (Rosa Montero).
Cuántas veces las mujeres mienten a los hombres; en cuantas ocasiones fingen saber menos de lo que saben; quienes dominan el arte del chantaje permanecen emparejados y creen alcanzar el para siempre e imaginarse amados. “Para vivir tenemos que narrarnos; somos un producto de nuestra imaginación y no te dejes influir por una crisis de gritos y lágrimas. Piensa en el dicho del cocodrilo que llora porque no se ha comido a su presa”. ¿Manipulación?
Yo aprendí y siempre preferiré demostrar el afecto molestando y necesitando menos, te quiero pero no te necesito, y aunque lo crean ofensa es halago y amor; porque el respeto, la admiración, la compañía, el afecto y menos el tiempo no se piden. Y sin entender, recurrentemente observo que al sexo opuesto le enamore ser necesitado y me sigue sorprendiendo que permita ser usado para cubrir el gusto, el consumismo y la comodidad.
Conozco los olvidos pero no la atrocidad y menos la desolación del amor, yo no he llorado amores he llorado pretextos que matan mejor, porque al amor inconcluso como a los muertos siempre se les quiere bien. “El dolor es sordo pero sigue vivo”.
Lo importante es el recorrido y los caminos que acercan distancias, con los momentos y recuerdos que también se hacen baches; con las culpas, los olvidos y la percepción que te hace santa y también puta, pero está la muerte que venera y reivindica, volviéndote mártir; y parece justo, por qué en qué vida no encuentras siempre una poca de mierda. ‘Somos infinitamente generosos con los muertos amados; porque siempre es mucho más difícil ser generoso con los vivos”.
Balaustre:
La editorial padece dislexia desperaBa (d) en la página 17
domingo, 6 de marzo de 2016
Dislate
Dislate
Nunca como ayer
Cuando decimos "perder todo"
Cuando más ganamos
Es perdiendo nada;
Donde creimos que había todo.
Balaustre:
tuve tantas ganas de mentir.
Pero no para hacerlo toda la vida.
La vida siempre confronta
Tus aseveraciones recurrentes.
Cuando decimos "perder todo"
es gusto por las sobras,
Porque a veces
Cuando más ganamos
Es perdiendo nada;
Donde creimos que había todo.
Balaustre:
¿Dejamos de amar a alguien cuando ya no le mentimos?
(Silvina Ocampo)
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