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EDITORIALES

Anudar el hallazgo


La historia del día en la palabra de hoy:


La palabra de ayer, la perdida, la del miedo, la excusa
La del mañana, con incógnita, magia e incertidumbre
Y una sola palabra con intensidad, anudar y vivir el hoy.


Siempre ahora.








(Iniciamos 366 historias)
08 de enero 2015

jueves, 28 de enero de 2016

Mis entrelineas de El Tango De La Guardia Vieja






Mis entrelineas de  El Tango De La Guardia Vieja
Yolanda Valenzuela
@yovaro








Es agradable ser feliz. Y saberlo mientras lo eres. Un poco de sueños un poco de amor. 





El Tango De La Guardia Vieja de  Arturo Pérez-Reverte menciona   “Los finales prolongados hacen perder los modales” y cualquiera que sepa de querer poquito lo detesta. Querer poquito y sin apegos no es egoísmo, por el contrario, es amar mucho de la manera correcta,  aunque a veces, podamos cuestionarnos ¿cuál es la manera justa? 



Amar con inteligencia emocional es excluir la cantidad, mucho o poco que nada dice de la calidad, la dosis necesaria para sentir y despertar la emoción del cuerpo y la mente sin necesidad de asfixiarse. Escuchar un corazón latir y descubrir la mirada que lo refleja, respetando lo suficiente para que a pesar del amor, el ego no intervenga  modificando el contexto libre, del abrazo que encuentra porque solamente la admiración y la devoción pueden bloquear la tentación de acechar y cazar el alboroto espontáneo y libre  que perdura donde hay dignidad y virtud. Todo es cuestión de armonía. 



Cualquier edad es buena  para conocer el amor y el fracaso  y cuando no lo aceptamos comienzan los vicios, y, como bien lo dice Mecha personaje de El Tango De La Guardia Vieja: 

 __ Cuando las cosas se tuercen acabamos aplicando ese mezquino rencor que somos capaces las mujeres cuando sufrimos y aunque sufría muy poco, eso no tenía él por qué saberlo. Cuando Ernesto intentó alejarse de la mediocridad y el fracaso de nuestra relación; y como la mayor parte de los hombres, lo más lejos que logró llegar fue a la vagina de otras mujeres.  
“Cada época tiene su momento y su gente”



Oliendo a noche perdida se puede llegar al recuerdo y volver amar la coincidencia, la vida es a veces un tango y cada quién lo marca según el gusto y la maña;  a la guardia vieja, de arrabal y barriada o con estilo y glamour. Así son las oportunidades estropeadas por la torpeza que nos recuerda qué la duda nos resta años y la certeza nos deposita en la vejez. 
“Cómo un reloj dentro de un refrigerador” 





Balaustre:

Antifaz de inteligencia para esa pequeña terquedad que nos despierta la piel y nos recuerda, siempre sentir para vivir. Y a veces la vida es así. 

“Entre apache tardío y surrealista rancio”