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EDITORIALES

Anudar el hallazgo


La historia del día en la palabra de hoy:


La palabra de ayer, la perdida, la del miedo, la excusa
La del mañana, con incógnita, magia e incertidumbre
Y una sola palabra con intensidad, anudar y vivir el hoy.


Siempre ahora.








(Iniciamos 366 historias)
08 de enero 2015

miércoles, 25 de marzo de 2015

Siempre hay un grillo




Un grillo siempre acompaña
(Esta fue la hora del grillo con café despierto)



Es muy molesto escuchar hasta lo innecesario, y yo que duermo una noche sí y dos no, se que se necesita tiempo para acostumbrarse en los comienzos.


Yo era muy feliz sin buen olfato, si al menos, hubiera perdido un poco el oído, con la recuperación de mi olfato, no me quejaría, y luego deduzco, ya encontraron pareja los grillos que tenían semanas cantando día y noche, hoy están mudos. 


Mis grillos siguen mudos, solo se escucha el zumbido del silencio en la oscuridad, hay plaga de grillos, y en el gimnasio mi instructor ya aprendió a protegerlos, cuando quieres y cuidas la vida de un grillo, percibes que son agradecidos, no se comen (no pican) tu ropa de fibra natural, y nunca se dirá demasiadas veces la mala costumbre de comparar pero, resulta en muchas ocasiones mejor opción amistar con grillos que con algunas personas.


Cuando llega gente que no quiere a los grillos, se ocultan, esa observación la descubrió mi amiga que cuida el mundo de las arañas.

Sus arañas se ocultan, presienten la muerte, con visitas indeseables. Y así, ahora cuido dos mundos, pero, las arañas no las asilo, las llevo a casa de mi amiga y ella me da los grillos.


Entre grillos y arañas no hay pacto. No pueden cohabitar. Hace tiempo pasé meses sin grillos, era muy extraño, grillo que entraba desaparecía, hasta que descubrí en un rincón, una araña con mis grillos envueltos en su tela, secos, marchitos, mudos e indefensos.

¡La araña tartamuda!


Cuando escucho un grillo, siempre pienso en Lawrence Alegría y Tiburcio, no se, si entraron o salieron de mis cuentos.


Moraleja: La soledad no existe, nunca estamos solos porque siempre hay un grillo.












Balaustre:
Escucho un grillo que ya se cansó de amar