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EDITORIALES

Anudar el hallazgo


La historia del día en la palabra de hoy:


La palabra de ayer, la perdida, la del miedo, la excusa
La del mañana, con incógnita, magia e incertidumbre
Y una sola palabra con intensidad, anudar y vivir el hoy.


Siempre ahora.








(Iniciamos 366 historias)
08 de enero 2015

sábado, 4 de febrero de 2012

Un romance perfecto

SDPnoticias.com
  
YOLANDA VALENZUELA
@yovaro
sáb 4 feb 2012


Febrero y Diciembre disputándose el honor y la pertenencia del chocolate; y me parece que, siempre es ocasión para  el chocolate,  en cada  trozo un pensamiento, y en cada caja  una historia.

No hay amor más grande, y aunque comprensivos también  soberbios y altaneros en la seguridad de que no hay plazo que no se cumpla, saben esperar en el lugar más oculto, donde hay un chocolate no hay olvido.

El tórrido romance con el chocolate puede iniciar en la dificultad de los valores difíciles, en las ausencias y en los olvidos; dulce o amargo;  blanco o negro, pero fiel, solidario, empático, paciente y adaptable con colores y figuras para todas las fechas.

Un chocolate  siempre será el mejor romance del mundo, su presencia garantiza y  reconoce solo buenos momentos,  amor sin final y  amor sin reclamos,  una caricia para el alma, el consuelo de una dieta fallida, testigo del amor que se fue o del que siempre llega, cualquier comparación es injusta porque peores o mejores instantes su compañía es  única y  exclusiva.

Agradar y conquistar es la esencia del chocolate, cinco minutos de debilidad es normal y lo saben, un chocolate nunca  se va  siempre se queda en ti,  la delicia de cada segundo es un comienzo y mañana una historia. Donde hay chocolates no hay ausencias, ¡Que no llegue nadie!

Con un trozo de chocolate construimos un sueño y olvidamos un mal día, exhumamos recuerdos e inhumamos olvidos, con los ojos cerrados visualizamos con profundidad  la certeza y con gestos de placer solo se pierden suspiros.

Siempre a la sombra de un chocolate una  mirada brillante ¡Qué importa!  Si a veces necesitamos más de un chocolate para renovar y capturar la sorpresa del misterio, volver a lo básico y rescatar la sencillez de volver a la dulzura que todo lo arregla.

Imagino la vida como una caja de chocolates, no sé, si con muchos inicios o suficientes finales,  pero con oportunidad de abrir la puerta a la dulce sensación de la magnanimidad sin compartir.

Dicen que  la verdadera esencia del ser es estar; y esa es la misión de un chocolate, si los imitáramos, quizás podríamos ser amados y vivir en un mundo de chocolate.
¡¿Qué cuantas calorías tiene un chocolate?! De eso, no estábamos hablando.



P. D. El chocolate es una cosa seria.  Deanna Troi