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EDITORIALES

Anudar el hallazgo


La historia del día en la palabra de hoy:


La palabra de ayer, la perdida, la del miedo, la excusa
La del mañana, con incógnita, magia e incertidumbre
Y una sola palabra con intensidad, anudar y vivir el hoy.


Siempre ahora.








(Iniciamos 366 historias)
08 de enero 2015

domingo, 28 de noviembre de 2010

LA ALDEA DE LOS OLVIDOS


 

Existe una aldea con seres olvidados y desprotegidos, nadie los necesita, menos acudir a ellos en búsqueda de diversión y entretenimiento, misión esencial en la vida, quienes convivieron con ellos ya los olvidaron, la magia, júbilo y animosidad que caracteriza a la niñez y juventud actual difícilmente los conocen ò no han escuchado hablar de ellos.

Derruido el brinca brinca en ocasiones el solo con movimientos torpes se hace girar para escuchar sus propios ruidos que ya siente que le retumban en el silencio y tristeza que lo acompañan.

El trompo con la punta de acero oxidada difícilmente podría mantener el equilibrio artístico tanto tiempo realizado, aunque lo que bien se aprende nunca se olvida, no tiene motivos para conservar su destreza y habilidad.

El balero apenas convive con sus compañeros de época depende de la atención que le dediquen, no es independiente en sus movimientos y sus habilidades siempre fueron pocas, su vivacidad la originaba quien lo acogiera con singular alegría, el balero siempre careció de personalidad propia, de naturaleza noble cediendo la majestuosidad a quien le demostrara paciencia, dedicaciòn y gusto por compartirlo en la sociedad del bullicio de una escuela, parque o juntada callejera.

La raqueta solloza en el final de sus días, la liga que la sostenía a una grapa de la cual pendía el baloncito pequeño que golpeaba la raqueta sin cansancio o desfallecimiento en horas, se dedican miradas con resentimiento y hastío, la ociosidad destrozó la armoniosa convivencia, la queja acabó con la tolerancia y el respeto se esfumó con los silencios que gritan miedo por morir, acompañados en la soledad que genera resentimiento y tedio, con el dolor intenso del abandono que les agrietó la esencia.

La resortera, cada noche sueña que amanecerá reparada y adoptada en algún hogar.

El ula ula con el yoyo recuerda con mucho cariño la bebeleche, no los acompaña más, hace tiempo se borró del piso donde alguna vez existió.
Nadie extraña a la pirinola porqué tomó todo y se fue.
 

Unas letras brincando desparpajadamente, que alguna vez juntas y ordenadamente expresaran TE QUIERO, frase olvidada no sabemos, no dicha quizás, pudiera ser el motivo para que habite ésta aldea.

Nada es perpetuo, las tendencias marcan épocas, preferencias que llenan de nostalgia los recuerdos y desgastados se convierten en olvido sin posibilidad.
Reivindicando malos recuerdos de antaño Santa Claus desea establecer un acuerdo conmigo, a cambio, solicita ayuda para restaurar y reintegrar a los habitantes de “La aldea de los olvidos”, regalemos un juguete olvidado en nuestras celebraciones próximas.

P.D Nuevamente confiaré y redactaré una carta a Santa Claus.

"El hombre, desde que nace hasta que muere, es una máquina de romper juguetes." Amado Nervo