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EDITORIALES

Anudar el hallazgo


La historia del día en la palabra de hoy:


La palabra de ayer, la perdida, la del miedo, la excusa
La del mañana, con incógnita, magia e incertidumbre
Y una sola palabra con intensidad, anudar y vivir el hoy.


Siempre ahora.








(Iniciamos 366 historias)
08 de enero 2015

domingo, 26 de abril de 2015

Marvin





Marvin
(Cuando el tiempo se cansa) 




Cada perro en nuestra vida se integra a nuestra etapa y desarrollo, su càracter mas allà de su carga génetica, se mimetiza a las manías.



Mi perra suspiraba como yo, conservarè la duda, quièn imitaba a quièn, de hecho no importa, llegó a enseñarme a compartir y fue dificil.



Cuando digo te regalo mis manías, es una historia de vida inmersa, es experiencia, complejos y añoranzas que norman.



Como los buenos afectos, nos costó tiempo, pero, lo mìo fue de ella , luchò por su libertad e independencia, no quería vivir en un espacio. Quería hacer de la casa un hogar. 



Ella no llegó a, por un espacio, llegó con su propia historia, a complementar mi vida, que fue nuestra. 



Le molestaban las puertas cerradas y a su ama, le molestan abiertas; le enseñè a abrirlas y asì, superamos siempre nuestras diferencias.



Se instaló en mi vida, en mi mundo, y en mis buenos días, en las noches completas, en el café y  el vino, en la música y en todo el silencio que ella hizo añicos cuando se adueñó de mi corazón.



Compañera de idas y venidas, cómplice de las horas, veló mi sueño y cuidó mis miedos, besó mi nariz para callar mi rechinado de dientes cada noche, y yo, descubrí que merecía la prioridad del día. 



En trece años de relación armoniosa, corroboré que la educación y el respeto hacen posible el para siempre. Y aunque se apropió de mi marciano (Marvin), jamás le presté mis almohadas. 



Su mundo fui yo, me siento en deuda, fue un acto egoísta, involuntario pero egoísta, pensé que si quería pareja lucharía por imponer su deseo, como lo hizo para conquistar cada afecto, hasta el de su abuela, que le enviaba tamales de elote para cenar.



En una ocasión mi enojé con mi mamá y durante un tiempo nos distanciamos, pero siempre preguntó y se preocupó por su nieta, mi niña adorada de cuatro patas, y mandaba decir, que se la dejara si necesitaba salir. 



Claro que no, mi niña aprendió a viajar y, cuando no era conveniente para ella, se quedaba en casa y mis vecinitos  que eran mis amigos, la querían más que a mí.



Mi amiga insistía que yo debería tener un bebé, que viendo como atendía a mi Bella sería excelente mamá, ¡qué fácil! 



Cómo si los bebés se alimentaran con un costal de croquetas cada cuatro meses y se dejaran   con vecinos.


Cuando mi amiga no me convenció de ser madre, insistió que fuera abuela de perritos, ¡Carajo! 
el caso era fastidiarnos la vida.


¿Bella quieres ser mamá?
Cuando mi comodidad está en juego arrebato la palabra y la decisiones.


Qué sabíamos nosotros de embarazarnos, decidí sobre ella, porque yo si conocía la comodidad,  la libertad de no tener hijos que arrastran y amarran como ancla en el fondo del mar.   


Pero... 


Aprendí por qué dicen que, todo lo bueno es mejor en par, no volverè a adoptar un perro sin su pareja. 


Los perros no se olvidan, tampoco se sustiuyen, viven en cada nueva ilusión.


Recordar sin dolor es dejar ir.





Balaustre:
Cualquier parecido con la realidad perruna, es coincidencia humana