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EDITORIALES

Anudar el hallazgo


La historia del día en la palabra de hoy:


La palabra de ayer, la perdida, la del miedo, la excusa
La del mañana, con incógnita, magia e incertidumbre
Y una sola palabra con intensidad, anudar y vivir el hoy.


Siempre ahora.








(Iniciamos 366 historias)
08 de enero 2015

lunes, 7 de noviembre de 2011

Repùblica amorosa

SDPnoticias.com



YOLANDA VALENZUELA
@yovaro
2011-11-08




Me tienen turbada los pre candidatos de todos los Partidos Políticos, las llamadas por teléfono para promoverlos y la navidad con sus tradiciones importadas, en mi estado estupefacto  me cuestiono: ¿Los pre candidatos piensan?  Ò simplemente ¿nos toman por tarados? No hay respeto.


Las frases románticas y alusiones amorosas son para persuadir, cuando se carece de argumento inteligente para convencer, y como ciudadana no aspiro a una República amorosa, quiero un País donde prevalezca el Estado de Derecho en sentido formal: Que el derecho sea el principal instrumento de gobierno,  la ley sea capaz de guiar la conducta humana  y los poderes la interpreten y apliquen congruentemente.


Los ciudadanos merecemos que la clase política y los candidatos  se expresen con propiedad y respeto,  no pierdan la objetividad en sus actitudes, que predomine el sentido común en sus expectativas, definidos, contundentes y específicos con  propuestas inteligentes y carácter en sus posicionamientos públicos de cada uno de  todos los temas problemas,  con capacidad para  convencer con  estrategias y soluciones.  


Hay mejores fantasías y cuentos como Alicia en el País de las maravillas, pero encontré consuelo e importantes explicaciones al leer: HISTORIA DE LA ESTUPIDEZ HUMANA del autor PAUL TABORÌ.


Me parece  ilustrar de manera perfecta el escenario que vivimos en época electoral, lo que tenemos que escuchar,  ver y soportar diariamente  en: Teléfono particular, televisión, radio, prensa escrita y redes sociales y/o de información.


El libro trata de la estupidez, la tontería; la imbecilidad, la incapacidad, la torpeza, la vacuidad, la estrechez de miras, la fatuidad, la idiotez, la locura, el desvarío. Estudia a los estúpidos, los necios, los seres de inteligencia menguada, los de pocas luces, los débiles mentales, los tontos, los bobos, los superficiales; los mentecatos, los novatos y los que chochean; los simples, los desequilibrados, los chiflados, los irresponsables, los embrutecidos.


El libro nos  presenta una galería de payasos, simplotes, badulaques, papanatas, peleles, zotes, bodoques, pazguatos, zopencos, estólidos, majaderos, energúmenos de ayer, los hoy, sin excluir los de siempre.


El autor no anticipa cura  efectiva pronto para finalizar con la peste, tiene algunas ideas, sin prometer mucho, en su experiencia, abrigar mayores esperanzas sería también dar prueba de estupidez.


Como dice quién que propone una República amorosa: Lo anterior no es calificación, solo una  descripción, para que se oiga bien y que se escuche lejos,





P.D. La estupidez es el arma más destructiva del hombre, su más devastadora epidemia y su lujo más costoso.  Paul Taborì