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EDITORIALES

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(Iniciamos 366 historias)
08 de enero 2015

jueves, 1 de septiembre de 2011

La cocina del escritor

SDPnoticias.com

Yolanda Valenzuela

@yovaro


Entre espuma de tu jabón y el traje que vestí mañana mi propuesta es iniciar el día con letras que se unen en la cocina del escritor.


Sobre cultura y pensamiento encontré el tema “La cocina del escritor” retazos de textos del escritor Antonio Orejudo publicados en el blog personal de Rafael Reig, quién desde 2010 escribe una columna sobre literatura en ABC Cultura (Diario digital Español). 


Ambos escritores españoles, considerados autores de calidad y frescura en el panorama literario de España.


Antonio Orejudo suele decir que él “escribe de cuchara”. Orejudo mantiene a fuego lento durante años una novela a la que va añadiendo lo que lee, lo que le cuentan, lo que recuerda y lo revuelve con la cuchara hasta que, cuando está listo, se lo da a probar a los demás (porque se escribe como se cocina: para los demás).


Corregir un libro es igual que cocinar: lo más importante es dejar que se enfríe. Cuando lo cocinado al fuego de la inspiración se ha quedado frío, toda la grasa sube y entonces es muy fácil quitarla, con un colador y hasta con una cuchara.


Para Antonio Orejudo hay dos formas básicas de ponerse a escribir: con receta o con lo que haya. Hay quien decide cocinar con una receta, igual que hay quien se pone a escribir una policíaca, un best-seller histórico o una de auto ficción. En ese caso lo primero es hacerse con la lista de ingredientes: el detective alcohólico, la tinta del calamar, los datos misteriosos sobre las pirámides, el cuarto de pollo, la acción trepidante, el pimentón o el escritor en busca de asunto. Hay que añadir canela, nazis al gusto, un toque de pimienta y otro de crítica social, por último, sexo y sal, la que admita.


Habrá que adquirir también esos condimentos que jamás tienes en casa, el cilantro, los nombres de los árboles, el cardamomo, cuarto y mitad de metáforas en grano y el puñado de meta literatura y perejil. Si sigues bien las instrucciones, te sale una novela sobre la Guerra Civil para chuparse los dedos o incluso algún plato especial que le hayas visto hacer a Thomas Bernhard o a Arguiñano, rico y profundo.


Continua Antonio Orejudo, como escritor y como lector, lo que de verdad me gusta son los platos hechos sin receta, los que se hacen con lo que haya, lo que el cocinero encuentre a su alcance. Un novelista suele ser un tipo que quiere decir algo, pero no sabe cómo ni tampoco la totalidad de lo que quiere decir, que sólo se hará visible cuando se ponga a escribir.


Sin receta, con lo que haya a mano en la experiencia y en el sentimiento, borbollando a fuego lento, se escriben las mejores novelas, aquellas en las que el autor logra decir algo que aún no sabía que quería decir. Y como dice el Uruguayo Juan Carlos Onetti en Decálogo para escritores “mientan siempre”.


P.D “La cultura es lo que, en la muerte, continúa siendo la vida”.